
Almeyda, inoperante él, no encontró el equipo ni en la B Nacional ni en Primera. No bancó al "Tridente" en Segunda luego de ganarle a Instituto y se condenó frente a Newell's por no poner defensores en el banco y regalar dos puntos clave. Sus cambios en la semana y durante los partidos, marean. ¿A qué juega River? Ni el propio entrenador lo sabe

Que Affranchino por Abecasis, que jugó horrible y lo habia puesto entre los 11. Lo absurdo en el juego de sus futbolistas a lo largo del ciclo y la falta de atributos tácticos y anímicos del entrenador, deben obligar a Passarella a dar un golpe para no ser el presidente en el que su mandato River descendió dos veces.
Almeyda nunca estuvo capacitado para esto. Se le agradece. Ni hablar de Gabriel Amato. Se necesitan profesionales.
Sin Ponzio y ante Vélez, no podía plantearlo como frente a los de Martino. El entrenador, si tiene capacidad, debe tener lecturas previas de los partidos, entender que no todos los compromisos son iguales. Bueno.... Esto Almeyda no lo tiene.
Increíble: luego de la expulsión del Funes Mori que defiende, Almeyda y Amato tardaron una temporada en decidir cuál era el cambio convenido. ¿Qué marca esto? Que no tienen lectura de los partidos, que no ven lo que sucede en el campo y que no saben actuar ante lo imprevisto o inesperado.
¡Esto es River y parece Sportivo Improvisar!
Sin líneas coordinadas y con un plantel que Almeyda armó como una especie de red social con la norma que marca "que los que son importantes para el grupo tienen que estar", estamos a la deriva. No tenemos una idea de juego, no sabemos que quiere pregonar este inexperto entrenador.
Así nos fumamos a Vella y Vega la primera fecha, con derrota a cuestas. Y a Ledesma en el banco (también estaban Aguirre y Cirigliano), cuando no colocó defensores entre los siete suplentes.
Y con derrota o derrotas volverá seguramente a romper un esquema.
Como sea, ya sabemos a qué vamos a jugar. O mejor dicho. Con cualquier sistema y con cualquier jugador, no jugaremos a nada. Y así será, por lo menos, hasta que Almeyda siga sentado en un banco de suplentes que le queda muy grande.