
Como veníamos diciendo, la alegría en la Copa Sudamericana nos costó otra tristeza en el Inicial. El envión anímico que significó la presentación oficial de Gallego no alcanzó para revertir los problemas de funcionamiento que venimos mostrando en las 3 líneas. Pudimos habernos ido ganando al entretiempo y estuvimos a segundos de llevarnos un empate. No lo merecíamos. Hay que barajar y dar de nuevo, Tolo ¡Y rápido!

¡Te lo dije! Dijimos (como una madre, una esposa o una novia prematuramente insoportable) desde esta columna que lo que pasó era factible. Que los partidos eran contra Arsenal y Godoy Cruz y que no teníamos resto ni físico ni futbolístico para poner titulares en la Copa Sudamericana. 0 de 6 en las últimas dos fechas, 2 puntos sobre 15 en el global del certamen en el que se juega nuEstra permanencia en la 'A'. Un técnico echado y otro debutando con una derrota. Si no fuera por el gusto que nos dimos contra Boca, estamos para "balearnos en un rincón".
Hilario Navarro estaba evitando que Godoy Cruz nos ganara 3 a 0 en media hora, como correspondía al trámite del partido. Tuzzio de '4' no paraba ni al colectivo, Fredes no volvía, Tula y Galeano hacían lo que podían, Vallés siempre será Vallés, Godoy flojo en la marca (con la pelota no esperamos nada él, aunque a Gallego le guste), Ferreyra impreciso y desbordado. Los tres que no tienen obligaciones defensivas (Rosales, Vidal y Farías) no generaron una sola situación seria de riesgo, más que algún que otro centro.
En este contexto, Hilario sostenía el cero sacando todo, inclusive dos mano a mano claritos. Y encima, Tula metió un cabezazo bárbaro y sin saber cómo, estábamos ganando. El "Tolo", de arranques flojos en los 2 ciclos anteriores, parecía torcer el destino. Como si hubiera conseguido el celular de Dios, a manos del retirado Bianchi, dueño de la línea. Pero no. El "detalle" de la suerte (que igual, no merecíamos) nos mató. Un tirito desde más de 20 metros, agarró tapado a San Hilario y así Ramírez (el Mago sin Pecho pero con enorme categoría) puso el 1-1 de zurda. Hubiera sido importante irse ganando al descanso. Pero no.
En el entretiempo, Gallego "aprovechó" la lesión de Tula (tendría comprometidos los ligamentos internos de la rodilla derecha y es una baja durísima en este momento) para acomodar la defensa. Mandó a Tuzzio a la cueva -donde se notan menos los casi 40 años-, puso al "Pibe" Villalba de 3 y mandó a Vallés por derecha. Defendimos mucho mejor, aunque Godoy siguió dominando, ya no llegaba a su antojo. Lástima que de ahí para adelante no pasó nada.
Otro cabezazo del "Tecla" a las manos del arquero, como contra Ustari en Avellaneda y una gambeta que no le salió a Leguizamón (se lo vio más flaco y coincidimos con Gallego en la importancia de este jugador) para quedar mano a mano con Torrico fue todo lo que produjimos adelante. Después, centros y más centros. Ninguna combinación, Ninguna jugada, ningún pase en cortada. Nada de nada. No jugamos a nada, no ligamos nada, no nos trajimos nada.
Como broche de mierda para otro domingo triste, el interesante Villalba (si no fuera tan zurdo, jugaría ya de '4' en este equipo, pero lo tiene adelante a Morel por la izquierda) levanta la mano de más sobre la hora y de visitante. Penal. La calidad del Mago Sin Pecho. Adiós. 1-2. Ok, otro cachetazo. Ahora, a pensar, a calmarse a ordenar las piezas y en ese sentido, nuestro grano de arena desde aquí.
Hilario al arco, regresando a su mejor nivel. Ante la falta de lateral derecho (ni Vallés ni Russo dan garantías defendiendo ni aportan mucho adelante): tres centrales. Tuzzio, Galeano -hasta que vuelva Tula- y Morel Rodríguez, que jugó mucho y bien como central. Santana (mientras tanto, Monserrat), Battión, Vargas, Mancuello; Rosales; Leguizamón y Farías. Es sólo una idea, abro un espacio de debate desde acá.
En fin, la mano viene torcida. No podemos contarle esta derrota a Gallego. Tuvo un solo entrenamiento y el equipo llegó fundido después de despachar a Boca. Tomemos como debut el partido contra Quilmes. Vayamos a alentar. Tratemos de construir entre todos un clima que haga sentir cómodos a los jugadores y no los presione. San Martín de San Juan (que Racing nos ayude), Unión y Rafaela nos están dando una mano, y San Lorenzo sigue ahí, a mano. Estamos a tiempo, faltan 34 partidos. Sigamos creyendo, armemos un equipo y no esperemos nada de la suerte, al menos hasta no merecerla. Eso dejémoslo para Bianchi y sus secuaces. Eternos ganadores de títulos por la "justicia" de los penales.
Hasta la semana que viene. Hermano Diablo
José Luis Torres