
En medio de tanta urgencia por la "sequía" de triunfos, eliminar a Boca de la Copa Sudamericana significa un envión anímico fundamental. El domingo empieza oficialmente la "era del Tolo" y esperemos que enderece rápidamente el rumbo

El primer tiempo terminó con la imagen de Farías -vamos "Tecla", te necesitamos- desperdiciando una situación inmejorable, con un cabezazo tibio a las manos de Ustari. Antes, Boca había sido un poco mejor, sin generar grandes riesgos, pero dominando levemente las acciones. En el segundo tiempo, nos quedamos rápido con 10 (no tenía otra Tuzzio que hacer foul) y a partir de ahí, todo fue cerrarse atrás y esperar para meter alguna "contra".
La primera parte del plan salió bien, Boca casi no llegó y la segunda, casi. Pero Farías y Vidal no pudieron aprovechar las chances que tuvieron. Lo peor de la expulsión fue la salida de Rosales, que había hecho un prometedor primer tiempo. Pero es un lindo dato para lo que se viene. Si el ex Unión levanta el nivel y Leguizamón baja de peso, nos podemos ilusionar con un Independiente protagonista.
Esto es todo lo que dejó el partido desde lo estrictamente futbolístico. Pero en este mediocre torneo Inicial -el único que interesa de verdad-, el estado anímico es fundamental y para eso, eliminar a Boca, sumado a la llegada de Gallego, pueden conformar un empujón emocional tremendo para un plantel que recién se está acomodando. Y necesita reaccionar rápido.
También fue útil para la gente. Para descomprimir la situación y recuperar la mística ganadora. Tenemos que volver a creer en nosotros mismos. Tenemos jugadores, Presidente y Técnico. Las tres patas del éxito deportivo están. Ahora es cuestión de meter dos o tres resultados positivos y empezar a "sacar la cabeza del balde". Sería lindo traerse tres puntos de Mendoza, aún sabiendo que vamos con un equipo fundido físicamente.
En fin, Chau Boca, que tengas suerte con la "Simple Corona".
Abrazo Hermano Diablo, lo mejor está por venir (o por volver).
José Luis Torres