
Con el mejor comienzo de un partido de mucho tiempo a esta parte, el sufrimiento final no demuestra lo hecho en el campo. ¿Qué se vio? Un equipo rápido de piernas, ante la ausencia de un jugador rápido de la cabeza (David Trezeguet). ¿En el debe? El error de Barovero y que no se haya podido cerrar el partido

Con los mejores primeros 15 minutos de hace tiempo y con algunas dudas que llevaron el sufrimiento a la garganta hasta el último de los cinco minutos adicionados, se obtuvo un triunfo para rearmarse de cara a lo próximo, sin sufrir abajo con un equipo que se había acostumbrado a que lo esperen. En cambio, ahora puede salir de contra con la movilidad de Funes Mori, la perfecta rapidez mental de Trezeguet y un equipo en el que florece Manuel Lanzini. Contra Tigre, enormes Ponzio y Sánchez
Llegaron después de Siglos dos victorias como visitantes al hilo, cinco goles y una presión -esperemos que sólo por ahora- que baja a medida que se suman los partidos en la categoría de siempre. Fue justo el triunfo ante Tigre y sorprendió sanamente Almeyda con el cambio de Rojas por Cirigliano en el entretiempo. Rompió el 4-4-2 y con el descuento en la cabeza sacó -por suerte- al doble "5" del equipo y soltó en ataque a Lanzini para hacerlo retroceder un poco en retroceso.
En el debe, el error de Barovero y que no se hayan podido cerrar ninguno de los dos tiempos. Una lástima porque si bien no se pasaron los "papelones" de la temporada pasada con las pelotas paradas, los dos goles de arriba duelen.
Con el San Lorenzo del amarrete de Caruso Lombardi a la vuelta de la esquina, habrá que encontrarle la vuelta al catenaccio que el enemigo del "Chori" intentará hacer para no tener que sufrir con una búsqueda desmedida con pocos espacios.
Con un Chino Luna que debe bajar un par de kilos, y Bottinelli a la espera, River deberá darle toda la confianza a Barovero, otro de los refuerzos.
Apenas terminó el partido frente a Belgrano por la primera fecha, los pesimistas decían que en La Plata y Victoria el equipo no sacaría más de un punto.
Como no esperaron estos malos hinchas, por ahora la historia se escribe distinta.
Juan Módena