
Se ganó. Nos pudimos recuperar del “golpe” de la final. Tres puntos fun-da-men-ta-les. ¿Por qué tanto? Por la victoria en sí misma y para evitar todo lo que hubiera significado una derrota. ¿El juego? Aún en deuda. ¿Lo mejor? Ortíz y Centurión; pero párrafo aparte (ojalá que sea el comienzo) para Sand, autor intelectual del segundo gol

¡Uf! ¡Ya pasó! Apenas pitó Ceballos el final del partido, volvió la tranquilidad. Esa tranquilidad que no teníamos desde el mismo momento que perdimos con Boca.
Este triunfo ante Argentinos es mucho más que sólo tres puntos. Es la importancia de la victoria en sí misma, es la tranquilidad de superar a un adversario en los promedios y es la certeza de una semana en paz, previa al clásico.
Pero esto no es lo más importante. ¿Y qué es? Que este triunfo evitó todo lo que podría haber traído aparejada una derrota. Los que conocemos (y amamos) a Racing sabemos de qué se hubiera tratado. Pero no pasó.
Se consiguió ganar en una cancha históricamente difícil (es sólo el segundo triunfo desde su re-estreno) y se mostraron algunas cuestiones positivas. ¿Cuáles? La firmeza de "el" defensor que necesitaba Racing desde hace años, al cual se pondera más allá de ser el autor de dos de los tres goles en el torneo (Ortiz), la sensación de que Villar es un gran jugador y la certeza de que Centurión siempre es peligroso (hay que reconocerlo, gran acierto de Zubeldía).
Entre todo esto, José Sand merece un párrafo aparte. Tuvo un mal primer tiempo, pero mejoró en el complemento y terminó teniendo buenos segundos 45 minutos. Fue el "gestor" del segundo gol: aguantó, pivoteó y asistió. ¿Que se lo trajo para hacer goles? Es cierto. Pero tampoco lo vamos a castigar por sus primeros dos partidos. Es un goleador y tiene el crédito abierto. ¡Que quede claro algo! Para que Racing haga una buena campaña necesitamos de los goles de Sand, por lo que lo precisamos bien, con confianza, que sienta el respaldo de todos.
¿Se ganó bien en La Paternal? Sí. Luego de un primer tiempo parejo (Argentinos fue levemente superior), en el complemento Racing se mostró más sólido y práctico que un Argentinos que si no tiene uno de los planteles más precarios, "pega en el palo".
Pero... ¿Se jugó bien? Para nada. Racing es un equipo sin tenencia de pelota, que parece sólo apostar al pelotazo y a la rapidez de Centurión, que no tiene juego asociado y que no genera situaciones de riesgo. ¿Se puede mejorar? Siempre se puede. Pero parece que no hay los intérpretes para lograrlo. No se incorporó un generador de juego. ¿Los motivos? La inoperancia de los dirigentes y un técnico que no le gusta jugar con un '10'.
Entonces, esto se debe suplir con la capacidad que debe tener Zubeldía para armar un equipo. ¿Hay señales positivas? Por ahora, muy pocas. Pero seamos optimistas y pensemos que con tiempo el equipo va a ser equipo y comenzará a suplir la falta de jugadores desequilibrantes o capaces de generar fútbol.
Llegamos al clásico con un triunfo y esto es importante. Se viene Independiente, a quien hay que derrotar "como sea" y no importa que se dé como frente a Argentinos.
Sin embargo, siempre es más fácil ganar si, por lo menos, se generan situaciones. Y Racing no las crea; aunque sí es cierto que mejoró en un aspecto muy importante, como lo es la pelota parada. Y a esto nos aferraremos: a mejorar el debe y a potenciar el haber.
Ah... Lo último. Mensaje para los dirigentes. Luego de equivocarse en "casi todo", aún están a tiempo de remendar algo: Ignacio Piatti tiene que jugar en Racing.
Martín Arata
PD: El partido tuvo una "mancha negra". ¡Fuerza José Fernández! ¡Que tengas una pronta recuperación!