
El elenco de Gustavo Alfaro se consagró campeón casi sin proponérselo. Se armó para sumar puntos y esquivarle a la zona baja de los promedios y terminó siendo protagonista del Clausura. Sin grandes jugadores, es la muestra más clara de que al fútbol se juega en conjunto. ¿Sus mayores virtudes? El juego aéreo, el orden, la disciplina táctica y la contundencia

Cristian Campestrini; Martín Nervo, Lisandro López, Guillermo Burdisso, Damián Pérez; Carlos Carbonero, Iván Marcone, Jorge Ortiz, Nicolás Aguirre; Luciano Leguizamón y Emilio Zelaya. Los ‘11’ nombre de un Arsenal que hizo historia. Y también Adrián González, Gastón Esmerado, Juan Pablo Caffa y otros jugadores que fueron recambio de este muy buen equipo.
Todos ellos comandados por un técnico como Gustavo Alfaro, que, sin dudas, encuentra en Arsenal “su” lugar en el mundo. No le fue bien en Rosario Central, peor le había ido en San Lorenzo; sin embargo, volvió a Sarandí, donde ya había conseguido el único título en la corta historia del club, la Copa Sudamericana. Por lo tanto, no se exagera si se afirma que es el hombre más importante en la “vida” futbolística de la institución.
Alfaro = 4-4-2. Este es “su” sistema”. El que mejor le sabe. Con el que se siente cómodo, identificado por completo. Y a partir de allí, comienzan las virtudes de este Arsenal. Pocos equipos en Argentina utilizan y cubren tan bien el ancho de la cancha como el “Arse”. Por allí triangula. Por allí desborda. Por allí se inician las jugadas más claras en ofensiva.
Y para esto fue muy importante la llegada del colombiano Carbonero para esta temporada. Es su jugador más pensante, el más desequilibrante. El que mejor entiende lo que quiere Alfaro para sus carrileros.
La defensa siempre fue ponderada en Arsenal. Pero no sólo la defensa en sí; sino también el sistema defensivo. Es un equipo homogéneo, compacto, solidario, ordenado. Y para esto también es fundamental lo mismo que lo hace diferente en ofensiva: la buena utilización del ancho de la cancha. En este aspecto, el defensivo, son fundamentales Lisandro López y Guillermo Burdisso, dos de los mejores marcadores centrales que tiene el fútbol argentino. También Campestrini, un arquero sobrio.
Desde ellos, nace también la mejor faceta del equipo: la pelota parada. Son altos, cabecean bien, se ubican correctamente y tienen criterio. Esto, tanto a la hora de defender como de atacar. Y para esto último, también es fundamental tener buenos lanzadores. Y este equipo lo tiene en Carbonero, Aguirre, Caffa, González.
¿Y en ofensiva? No es un conjunto que se caracterice por proponer mucho. Pero tiene en Leguizamón a su jugador más desequilibrante, al más movedizo, al que sabe buscar y generar los espacios. Y en Zelaya, a ese centrodelantero incansable, perseverante. Además, posee una gran virtud: la contundencia.
Todos ellos, hacen de este Arsenal un verdadero EQUIPO. Así, con mayúscula. El equipo de Sarandí es la muestra más fehaciente de que al fútbol se juega de forma colectiva. Es un conjunto que tiene una disciplina táctica envidiable y una gran lectura de los partidos.
Individualmente, no tiene jugadores de gran jerarquía. Seguramente ningún hincha ajeno envidia a sus futbolistas (las excepciones podrían ser López y Burdisso) y, tal vez, si se los saca de este engranaje, no funcionen. De hecho, varios de sus jugadores fueron dejados de lado por otros equipos (Carbonero, de Estudiantes; Esmerado, de Huracán; Zelaya, de Banfield). Sin embargo, funcionan a la perfección como conjunto. Y en esto, es fundamental Alfaro, un gran estratega.
Muchos, quieren minimizar todo esto y hacen referencia a las “ayudas” arbitrales que recibe como consecuencia de su cercanía con la familia Grondona. ¡Qué poco entienden de fútbol! Es cierto que hubo algunos fallos arbitrales que los favorecieron (como a otros tantos equipos); pero… ¿Se puede ser campeón sólo por esto? La respuesta es no.
Entonces… ¿Por qué Arsenal se consagró campeón? Porque sencillamente fue el mejor equipo del torneo. Y lo fue respetando una línea de juego tan clara como definida, basándose en lo colectivo por sobre lo individual. Y esto, en el fútbol argentino, marca una diferencia.
¡Salud Arsenal! ¡Felicitaciones! Merecido tienen el primer título local de su historia.
Mauro Gundin