
La irrupción de este maravilloso equipo, que como nadie en la historia consiguió combinar belleza y eficacia, había dado por tierra con la falsa dicotomía instalada por una banda de pobres almas a las que nunca les gustó el fútbol, que enfrentaban dos conceptos hermanos, como son "jugar bien" y "ganar" ¿Se terminó el ciclo del Barcelona de Messi y Guardiola? Si es así, adiós y muchas gracias muchachos, los vamos a extrañar...

La imagen del "Niño" Torres corriendo solo hacia Víctor Valdés era un puñal ingresando en las entrañas del "Fútbol Perfecto". Era la sentencia de muerte para este Barcelona que durante más de 180 minutos dominó pero no pudo quebrar a un Chelsea que se defendió con 11 jugadores en su campo, y metió tres goles de contraataque.
Del otro lado, una versión pálida de Messi -de bajo nivel a lo largo de toda la semifinal, más allá del penal errado- y su pandilla (Iniesta y Xavi estuvieron muy lejos de ser Iniesta y Xavi), le generó no menos de 20 situaciones de gol. Sin embargo, la eliminatoria terminó 3-2 para los ingleses -piratas del buen gusto- y ahora las puertas de la Champions se le abren de par en par al "villano" de Mourinho, que está a un 1-0 de sacarse de encima al Bayern y tendría a este triste Chelsea como escollo en la final. Un duelo de "malos" en el que el fútbol no puede ganar.
Pero más allá de la alegría de los que estaban agazapados esperando esta caída (porque no toleran la belleza, ya que expone su espantoso rostro y los deja sin trabajo), gritando solos contra el espejo "despeje, saque, reviente, destruya, haga tiempo, trampa, mate -si hace falta- si quiere ganar", la pregunta que cabe hacerse es: ¿Terminó el ciclo de este histórico Barcelona? Es cierto que el corazón del mejor equipo de todos los tiempos (que casualmente no son ni el Real de Mourinho, ni el Boca de Falcioni, por mencionar dos exponentes exitosos de la "otra escuela") es joven, ya que Messi, Iniesta y Xavi tienen edad para jugar mucho tiempo más, y Guardiola puede quedarse a vivir en el banco "azulgrana", sin que nadie se atreva a pedirle que se marche a su casa.
Pero el interrogante pasa por otro lado ¿Tendrá el "hambre" suficiente este plantel para seguir adelante? ¿Se quedaron sin desafíos quienes alcanzaron la excelencia? Campeones de España, Europa y el Mundo repetidamente, para qué seguir adelante, podrían pensar la "Pulga" y sus amigos ¿No fue este cansancio fìsico y mental, producto de la acumulación de partidos pero fundamentalmente propio de quien se quedó sin récords que romper o rivales a los que bailar, el verdadero responsable de esta eliminación? La Liga española que se fue (el Real se la ganó merecidamente, más allá del miserable planteo en el Camp Nou) y queda el premio consuelo de la Copa del Rey, que sólo le importa al Bilbao de Bielsa.
¿Perdió el campeón la "Mirada del Tigre"? ¿Habrá dado el Barsa su última sinfonía? ¿Se irán todos por caminos distintos a buscar la felicidad perdida? ¿Volveremos los amantes del fútbol espectáculo a ser mendigos, como dice Eduardo Galeano, pidiendo "una jugadita por el amor de Dios"? ¿Se recuperará Messi del golpe anímico que le significará haber errado el penal que los ponía en la final? Quién sabe. Lo cierto es que si aquí terminaron las aventuras del mejor equipo de todos los tiempos, sólo nos resta decirle adiós y muchas gracias. O en boca de Serrat: "Y gracias Pep(e), por llevarnos a bailar".
Alejandro Greco