
San Lorenzo está nuevamente en un "coma deportivo" y lejos de hallar una solución; su entrenador, Omar Asad, es el principal responsable de una situación insostenible y que parece tener un final cantado a la vuelta de la esquina. La gente explotó y ya pidió su cabeza, en un claro mensaje que podría tener respuestas en el corto plazo

Su elección resultó, por lo menos, polémica: los directivos de San Lorenzo fueron protagonistas de un mamarracho tras la salida de Ramón Díaz y "abrieron la inscripción" para la sucesión. Así se manejaron cerca de 15 nombres y se terminaron decidiendo por una persona que estaba con trabajo en el Emelec de Ecuador, puntero en el campeonato y con un vínculo por cumplir. Se anunció rápidamente la asunción del "Turco", pero nadie sabía cuándo firmaba y menos cuándo llegaba.
Lo hizo para los últimos compromisos del Torneo Clausura y si bien no se le exigieron resultados inmediatos, parece haberse tomado la licencia muy en serio: no ganó en los tres cotejos que comandó al conjunto "azulgrana". En el presente Apertura sus dirigidos dan lástima: cayeron en la mitad de sus presentaciones (son uno de los más derrotados) y apenas cosechó 14 unidades sobre 36 posibles. Desde su arribo a la institución, obtuvo el 35% de los puntos en juego (16 de 45) y sembró una cantidad innumerable de dudas.
Sus decisiones de cada fin de semana dan cuenta de un hombre perdido, desorientado y que olvidó la brújula en el camino que emprendió el "Ciclón" en el certamen. Y en la cancha de Arsenal, el colmo de los colmos: se terminó traicionando a sí mismo. Comenzó hablando de atacar en cada encuentro y jugar bien, pero en los últimos compromisos lo cambió por "ganar y después se ve". Sus modificaciones inentendibles siguieron en Sarandí y mostró que en San Lorenzo nadie aprende de los errores.
¿Por qué? En el anterior Clausura, más precisamente en la tercera jornada, San Lorenzo perdió 2 a 1 con Racing y el técnico riojano había colocado a Leandro Romagnoli como volante por izquierda. ¿Qué pasó? Iván Pillud "masacró" al cuadro de Boedo por ese sector y contó con una "impunidad" sin igual para habilitar dos veces a Teófilo Gutiérrez y propinar una derrota durísima. El "Turco" no comprendió nada y mandó al mismísimo "Pipi", de los pocos de "buen pie" en el plantel y con orientación creativa y ofensiva, sobre ese sector para correr a Adrián González, cuando debía ser al revés. Los resultados quedaron a la vista. El mismo que hizo brillar a David Ramírez en Godoy Cruz como enlace definido, cada día más expone al único enganche con el que cuenta. Son errores que cuestan mucho.
Esas determinaciones son las que confunden a un plantel devastado desde lo moral y la responsabilidad es del DT: Bottinelli falla en jugada insólitas, Tula no cierra nunca a tiempo, se probaron cinco laterales izquierdos (Palomino, Bozzoni, Luna, Bottinelli y Bazán), Ortigoza no entrega bien una pelota porque no tiene con quién jugar, a Gigliotti no le llega ninguna "limpia" y Salgueiro abusa del individualismo porque carece de compañía. Ya está claro que no le responden.
"En la fecha 10 aparecen mis equipos", dijo algún día, iluso. Se habrá dado cuenta que ya pasaron 12, no le encontró la vuelta, se viene la 13 y sigue cambiando y cambiando, sin saber qué esquema plantar, si salir a ganar, si apostar al 0-0 o si contragolpear. La famosa identidad futbolística, más que ausente.
"Por ahora no me voy", fue su última expresión. ¿Cuánto le sirve esta agonía al Turco y al propio club? Se salvó al ganar, de casualidad en ambas ocasiones, contra Vélez y luego ante Banfield. ¿Qué tan útil será vencer 1-0 a All Boys con estas formas? El pan para hoy y hambre para mañana, a la larga, se paga.
La lucha por evitar la Promoción se polarizó, al menos por el momento, entre All Boys y San Lorenzo. Caprichos del destino y también del fixture, se verán las caras el domingo. Si pierde, caerá en la zona de fuego. Y quedará muy lejos del resto. Su continuidad sería imposible. Porque lo que mal arranca, peor termina.